Cada primero de enero se celebra el Día mundial del Dominio Público, una fecha en la que miles de obras en el mundo dejan de ser propiedad privada de sus titulares de derechos para pasar a lo que se conoce como dominio público: un estado en que las obras pueden ser libremente reproducidas, distribuidas, comunicadas al público, transformadas o puestas a disposición en plataformas digitales.
Las obras en dominio público son un recurso invaluable para los creativos, a lo largo de la historia encontramos artistas que han apostado a la creación de obras derivadas inspiradas en las creaciones que están en dominio público como parte de sus estrategias de desarrollo en el sector del arte, la cultura y el entretenimiento.
Por ejemplo: Drácula es el protagonista de la novela escrita por Bram Stocker, publicada en el año 1897. La obra actualmente se encuentra en dominio público, por lo que se ha adaptado en múltiples ocasiones.
En este caso, la obra original es la obra literaria, pero ha sido adaptada a películas como la protagonizada por Gary Oldman en los años 90 o la más reciente del 2025 dirigida por Luc Besson.
Todas estas adaptaciones son protegidas por la ley de derecho de autor como si fuesen obras independientes a la original ya que cuentan con elementos originales aportados por los nuevos creadores, sin usurpar la tituralidad original de Bram Stocker.
¿Te gustaría crear una obra derivada pero no sabes por dónde empezar? En esta nueva entrada te contamos un par de ventajas que te pueden motivar a dar el paso de una vez:
La disminución de costos en licenciamiento
Por regla general, si te enamoras de una obra creada por otra persona y deseas adaptarla a un nuevo formato o crear una secuela, es necesario contar con una autorización del titular de derechos.
Para lograrlo se suele pagar una licencia, de lo contrario no podrás comercializar la obra a gusto y obtener los ingresos que pueda generar tu adaptación o secuela.
Esta regla general no aplica cuando tu interés es adaptar una obra en dominio público. El paso de pagar por la licencia cambia a una consulta de vigencia de derechos para confirmar si la versión que deseas adaptar es la obra original y si han pasado los años suficientes para que no existan restricciones legales al momento de publicar tu adaptación.
La capacidad de vincularse a una franquicia y ser dueño de la obra derivada
Hay obras de dominio público que han logrado un lugar especial en la cultura popular, por lo que son persojanes o historias con gran recordación sin fecha de vencimiento aparente.
Este tipo de obras suelen ser adaptadas constantemente, algunas de las obras derivadas logran generar una especie de franquicia o canon para el público y terminan convirtiéndose en “obras de culto”.
Adaptar una obra de este tipo no garantiza el éxito rotundo, pero sí podría facilitar el acercamiento a un público determinado que se relaciona con la obra original.
Además, si la obra derivada logra la recordación por parte del público, le genera beneficios económicos al auto de esta creación.
En otros casos, tal vez te interesa rescatar una obra que no fue lo suficientemente reconocida por el público, pero te facilita recursos creativos como estructura, personajes, argumentos y demás aspectos artísticos que te ayudarán a construir a partir de ellos.
La historia lo demuestra: Walt Disney y el éxito de Blanca Nieves, gracias a las obras de dominio público

Gustaf Tenggren, Copyright 1937, RKO Radio Pictures Inc. and © W.D.P.
Walt Disney logró desarrollar su imperio creativo gracias a películas en las que adaptó historias que se encuentran en el dominio público.
En el año de 1937, luego de más de 3 años trabajando junto a su equipo en la obra, publicó su primer largometraje “Blanca Nieves y los siete enanitos”. La película fue exitosa y gracias a ello surgió la colección de películas de princesas Disney que todos conocemos.
Sus diseños de personajes, los pequeños detalles agregados a sus arcos argumentales y la creación de nuevos personajes es lo que permite que hoy en dia Disney haya generado su propio catálogo de propiedad intelectual, que se protege de manera independiente a las obras originales que se encuentran en dominio público.
En Derecho Para Creativos creemos que esta es una buena estrategia para empezar a crear catálogo propio con temas o personajes ya existentes de obras en dominio público. Solo es cuestión de informarme bien para identificar si la versión que conoces de la obra es la original, mantener el respeto a los créditos del autor original de la obra y asegurar jurídicamente los derechos de la obra derivada.

